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Situación Inesperada

Archivado en Relatos • Fecha: 05-08-2006 13:23:22

Texto gracias a una contribución Inés Perada.

Lo conoció un día de calor. Ella estaba tomando un vino rosado muy frío. El hombre se sentó a su lado en la barra de ese bar al que iba a menudo.

Estaba muy relajada. El hombre la miró sin disimulo. Miró sus ojos, luego
sus pechos. Ella notó un latigazo que no supo traducir. Nunca le había
sucedido. Necesitaba un contacto previo, unas risas, una seducción tradicional... sin embargo allí estaba hipnotizándose por momentos, embebida de aquella presencia de un extraño que le atravesaba con su mirada.

Él hizo un extraño gesto. Se levantó y se dirigió hacia una puerta al fondo.
El servicio estaba vacío. Se giró y volvió a clavar sus ojos en ella. Ella
se levantó como un resorte. No pensaba. Por primera vez, se había dejado llevar por su instinto y no por su razón. Le gustaba la situación , lo que sentía. ¿Sexo con un desconocido? ¿Y por qué no?... Ella que tan rígida llegaba a ser en ocasiones, se estaba dejando llevar por su niña
interna...se sentía libre, rara... Se dirigió hacia él. Sin casi pestañear...se puso detrás. Cerraron la puerta. No hablaron. Él la empujó suavemente hacia la pared, la miró largamente, como un encuentro por fin conseguido. Como si se conocieran de toda la vida. Como si sus cuerpos
hubieran esperado todos sus años de vida para llegar a ese momento tan
dulce, tan sensual, tan sexual...

Acarició con dulzura su pecho, acercando a la vez su boca jugosa a los
labios de ella, transmitiendo con su calor también su saliva, su sabor.
Sabía a fruta, a verano, a libertad. Era un sueño, estaba soñando de eso no cabía duda...

Sus bocas se comían, en un largo beso húmedo y lujurioso que no tenía fin. Se buscaban cada vez más excitados. No quería dejar de besar aquella boca. Nunca. Sus manos empezaron a desabrochar aquellas ropas que impedían su objetivo. Con maestría la hacía volar y sus dedos acariciaban su piel blanca. Todo a la vez, con una velocidad insospechada. Notaba, en medio de aquella vorágine, algo parecido a la consciencia. Su cabeza daba vueltas, borracha de placer. Notó de pronto la lengua de él, repasando otra vez suavemente, otra vez dulcemente, su piel... No supo de donde venía tanto placer. De repente, sin avisar, un suave orgasmo llenó sin esperarlo los huecos de su cuerpo. Ni un gemido salió de su boca. Sólo sentía.

Él, de rodillas, lamía sus pezones, apretando sus tetas firmes pero no
duras. Mordisqueó aquella golosina que chupaba con gozo.Ella sentía un
placer inmenso. Nunca había sentido así. A duras penas, intentaba
corresponderle, de alguna manera, a tanto goce, pero él no se lo permitía. Sus manos ocupaban todo su cuerpo, sentía invadidos todos sus rincones, él era un siervo a su servicio.

Por fin bajó hasta su coño, abierto, húmedo, expectante, derretido por él.
Notó sus dedos introducirse hasta el fondo, uno, dos, tres...su mano
embestía sin cesar su agujero cálido. De pronto notó su aliento en la oreja, dijo unas palabras con un acento tan suave que sirvió para dejar de intentar nada más. Se rindió al placer que aquel desconocido le daba, ya no intentó cogerle la polla, compartir aquel gozo....chuparle con la misma fruición que él lo había hecho con su pecho. Ya no. Aquel hombre sólo quería proporcionarle el momento más sensual de toda su vida, como un homenaje, como un regalo. Así lo entendió y así lo sintió,
mientras se abandonaba a un orgasmo intenso...tan sólo acertó a
decir... Gracias...

Escrito por SimpleMente
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Comentarios


Pura poesía, excepcional relato.


Comentario de otellotenore el el 09/08 a las 20:34

Viva el sexo...
que viva el dejarse llevar..
viva el regalo de los desconocidos...
viva el arte de imaginar...

saludos...


Comentario de one minute silence el el 09/30 a las 16:00

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