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Video de Paris Hilton completo

Archivado en Imágenes • Fecha: 03-01-2008 22:10:28

Paris Hilton es uno de los personajes más controvertidos y escandalosos de la actualidad... Si quieres ver su vídeo más erótico no dejes de pulsar el Play.


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Escrito por SimpleMente
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eXperiencia InesPerada

Archivado en Relatos • Fecha: 20-11-2006 12:25:09

Sola, el tiempo no existía... Se sentía extrañamente feliz aquellos días. Decidió cerrar las persianas y corrió las cortinas quedando la habitación en penumbra. Fue a buscar una vela que encendió despacio, recreándose en la llama del pequeño fuego, mirándola… el fuego es tan sensual...


Un disco de jazz suave... un vinilo antiguo, de sonido vivo.

Cerró los ojos y sintió plenamente la música, una suave y grave voz de mujer acariciaba sus oídos, se sentía como un animal meloso en busca de la caricia de su dueño. Pero su dueño no estaba. Una suave excitación subió por su cuerpo al recordarlo.

Como un gato que pasa el lomo erguido por el quicio de las puertas buscando el tacto de su amo... así, ella, necesitaba el calor de las manos de su amante...

Cerró los ojos y comenzó a bailar, despojándose de la ropa, poco a poco, lentamente, disfrutando del momento. Podía verlo. Lo hacía para él. Estaba frente a ella, observándola fijamente con aquellos ojos miopes y dulces. No hablaba...

Cayó de rodillas. Comenzó a acariciarse, transformando sus suaves manos en las manos de él. Un gemido de placer salió de su boca. Si....podía verlo....cómo lo echaba de menos... Introdujo dos dedos en su boca, lamiéndolos tan sensualmente que se excitó sin remisión. La boca era una de las partes del cuerpo que más disfrutaba, que más le gustaban. Suavemente, se imaginó que aquellos dedos se convertían en su magnífica verga y la saliva en la humedad de su sexo... Siguió imaginando, empezó a tocar un seno apretándolo cada vez más fuerte, justo hasta ese punto donde se confunden las sensaciones. Justo ahí, sí... pronunció su nombre... recordaba como le gustaba a él tocar su pecho, como lo veía disfrutar...

Echó hacia atrás su cabeza. A través de sus ojos cerrados contemplaba aquellos dos amantes revolcándose como animales en celo... Aumentando su excitación, llevó su mano a su húmedo coñito rozándolo apenas... mojándola por completo y siguiendo un extraño rito antiguo, animal, propio de un mamífero que se deja guiar por el rastro del olor, llevó los dedos a su nariz, aspirando aquel aroma extraño pero a la vez cercano porque era suyo... a ella le pareció que estaba oliendo a su amante, era tan sólo una hembra que busca aparearse siguiendo las órdenes de la naturaleza.

Sin duda, él estaba allí, con ella... Se transformó en su propio amante, como un Mr. Hyde que llevara dentro la esencia de él... Y él le ordenaba, le exigía que se acariciara, ella lo hacía dócilmente, en aquel momento cualquier cosa que le pidiese habría sido satisfecha... Sólo para ti... Sólo para ti...

Entrecortados gemidos, su respiración se aceleraba cada vez más. Deseaba tanto estar entre sus brazos. Sus pechos erguidos, el pezón erecto que apretaba entre sus dedos, le
recordaban tanto a él cuando los mordía, bajó su mano lentamente, sobre su piel tensa, brillante de sudor, paseó por su ombligo, se paró frente a su excitado coño... con su mano izquierda, separó los húmedos labios, dejando al descubierto el secreto de su placer, sintió algo fantástico, ella se acariciaba... sabía dónde y como, cuándo y cuánto...

Sus dedos suavemente empezaron a moverse, rítmica, dulcemente...su respiración acompasada al movimiento comenzó a ser ruidosa, el placer iba aumentando a la vez que sus dedos la acariciaban más y más deprisa. Deseó ser penetrada por la polla de su amante, introdujo sus dedos dentro de su caliente, derretido coño y apenas los notó. Obediente, seguía sus imaginarias pautas. Sus piernas se cerraron con un quejido bronco, casi doloroso, y deseó ardientemente aquel regalo de su dios pagano, el falo de su hombre. El aire se volvió denso, áspero, respiraba con dificultad y sus jadeos roncos de deseo intensificaban la velocidad con que movía su mano... no era suficiente y lo deseó tanto que buscó algo que supliera esa verga en su interior...

Alargó su mano hacia la mesita de noche, encontró un juguete, su juguete que la esperaba, como otras veces... abrió sus piernas... levantó apenas sus caderas en un movimiento cadencioso, tan sensual... y lo introdujo en su expectante coño lanzando un suspiro de placer intenso. Volvió al ritmo que su cuerpo le exigía y repitió, una vez más, su nombre...

Sí, él estaba allí. Dentro de su cuerpo, en sus manos, sus dedos y su piel, en una entrega absoluta, y en medio de un largo gemido, dedicó su placer por entero al inspirador de sus fantasías, de aquellos ensueños repletos de sensaciones que la asaltaban en su intimidad...

Como esos pedazos de vida que ambos compartían, juegos privados irresistibles y fascinantes... horas secretas que ambos deseaban con igual intensidad, mezcla de morbo, sensualidad y descubrimientos, como dos adolescentes recién llegados al mundo adulto, libres y prisioneros del mutuo deseo inagotable.

Cerró los ojos y le brindó ese instante, agradeciéndole en silencio todos aquellos momentos a su amante, al instigador de su deseo...



Gracias, una vez más a Inés Perada por su desinteresada colaboración.

Escrito por SimpleMente
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Situación Inesperada

Archivado en Relatos • Fecha: 05-08-2006 13:23:22

Texto gracias a una contribución Inés Perada.

Lo conoció un día de calor. Ella estaba tomando un vino rosado muy frío. El hombre se sentó a su lado en la barra de ese bar al que iba a menudo.

Estaba muy relajada. El hombre la miró sin disimulo. Miró sus ojos, luego
sus pechos. Ella notó un latigazo que no supo traducir. Nunca le había
sucedido. Necesitaba un contacto previo, unas risas, una seducción tradicional... sin embargo allí estaba hipnotizándose por momentos, embebida de aquella presencia de un extraño que le atravesaba con su mirada.

Él hizo un extraño gesto. Se levantó y se dirigió hacia una puerta al fondo.
El servicio estaba vacío. Se giró y volvió a clavar sus ojos en ella. Ella
se levantó como un resorte. No pensaba. Por primera vez, se había dejado llevar por su instinto y no por su razón. Le gustaba la situación , lo que sentía. ¿Sexo con un desconocido? ¿Y por qué no?... Ella que tan rígida llegaba a ser en ocasiones, se estaba dejando llevar por su niña
interna...se sentía libre, rara... Se dirigió hacia él. Sin casi pestañear...se puso detrás. Cerraron la puerta. No hablaron. Él la empujó suavemente hacia la pared, la miró largamente, como un encuentro por fin conseguido. Como si se conocieran de toda la vida. Como si sus cuerpos
hubieran esperado todos sus años de vida para llegar a ese momento tan
dulce, tan sensual, tan sexual...

Acarició con dulzura su pecho, acercando a la vez su boca jugosa a los
labios de ella, transmitiendo con su calor también su saliva, su sabor.
Sabía a fruta, a verano, a libertad. Era un sueño, estaba soñando de eso no cabía duda...

Sus bocas se comían, en un largo beso húmedo y lujurioso que no tenía fin. Se buscaban cada vez más excitados. No quería dejar de besar aquella boca. Nunca. Sus manos empezaron a desabrochar aquellas ropas que impedían su objetivo. Con maestría la hacía volar y sus dedos acariciaban su piel blanca. Todo a la vez, con una velocidad insospechada. Notaba, en medio de aquella vorágine, algo parecido a la consciencia. Su cabeza daba vueltas, borracha de placer. Notó de pronto la lengua de él, repasando otra vez suavemente, otra vez dulcemente, su piel... No supo de donde venía tanto placer. De repente, sin avisar, un suave orgasmo llenó sin esperarlo los huecos de su cuerpo. Ni un gemido salió de su boca. Sólo sentía.

Él, de rodillas, lamía sus pezones, apretando sus tetas firmes pero no
duras. Mordisqueó aquella golosina que chupaba con gozo.Ella sentía un
placer inmenso. Nunca había sentido así. A duras penas, intentaba
corresponderle, de alguna manera, a tanto goce, pero él no se lo permitía. Sus manos ocupaban todo su cuerpo, sentía invadidos todos sus rincones, él era un siervo a su servicio.

Por fin bajó hasta su coño, abierto, húmedo, expectante, derretido por él.
Notó sus dedos introducirse hasta el fondo, uno, dos, tres...su mano
embestía sin cesar su agujero cálido. De pronto notó su aliento en la oreja, dijo unas palabras con un acento tan suave que sirvió para dejar de intentar nada más. Se rindió al placer que aquel desconocido le daba, ya no intentó cogerle la polla, compartir aquel gozo....chuparle con la misma fruición que él lo había hecho con su pecho. Ya no. Aquel hombre sólo quería proporcionarle el momento más sensual de toda su vida, como un homenaje, como un regalo. Así lo entendió y así lo sintió,
mientras se abandonaba a un orgasmo intenso...tan sólo acertó a
decir... Gracias...

Escrito por SimpleMente
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Peto a Laura

Archivado en Imágenes • Fecha: 25-05-2006 09:24:15

Unos momentos musicales.

Escrito por SimpleMente
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Hazlo así... Slow

Archivado en Imágenes • Fecha: 09-05-2006 15:19:52

Juguemos a que me seduces...

Escrito por SimpleMente
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